ASPIRACIONES SOBRE LA PATAGONIA ARGENTINA


“Patagonia es una gran zona de prosperidad del Mundo”

De acuerdo a declaraciones del Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas, el español C. A. Barturen, la “Patagonia es una gran zona de prosperidad del Mundo”, cuyas caracteristicas geograficas y medio ambiente puede ser “pulmón de la humanidad para que sea así y hay un interés del mundo por esa región”.

Ademas comenta que comenzaron trabajando con “Fundacion Patagonia Natural” en proyectos de conservacion y biodiversidad. Tambien turismo e investigación, destacando la presencia de “cabezas muy brillantes y con mentalidad universal”. (lea bien, “metalidad universal”, no nacional)

fuente: diario “La Mañana de Neuquen” (“La Mañana del Sur”)

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Las Naciones Unidas, de cuya fundación se cumplieron el viernes 58 años, considera que la Patagonia es «una zona de gran prosperidad para el mundo» y ha articulado diversos proyectos para la región que incluyen uno con la Universidad Nacional del Comahue (UNC) para realizar auditorías ciudadanas y sociales sobre el desempeño democrático.

El español Carmelo Angulo Barturen es el Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en Argentina y recibió a La Mañana Neuquén en las oficinas que esa organización posee en Buenos Aires minutos antes de encabezar un acto en la Casa Rosada junto al presidente Carlos Kirchner.

En la ocasión, se refirió a los proyectos de dicha organización para el sur del país y la situación por la que atraviesa la ONU.

Periodista: ¿Qué lugar ocupa la Patagonia en los proyectos de Naciones Unidas?

Carmelo Angulo Barturen: Hay zonas de prosperidad en el mundo, que en algún momento recibieron atención, que han sido gerenciadas con habilidad, que utilizaron sus recursos y acabaron siendo motores de la humanidad.

En la Patagonia se dan las características geográficas, la cualidad de las personas, su dureza, la determinación de mucha gente que esta allí, un medio ambiente que puede ser pulmón de la humanidad para que sea así y hay un interés del mundo por esa región.

¿Hay proyectos en concreto?

Tenemos muy buenos ejemplos de buena administración en las cuatro provincias del sur argentino, hay un interés por el turismo que ha comenzado con rasgos de sostenibilidad muy interesantes, un uso racional de los mares, de la biodiversidad.

Tenemos un gran proyecto de Naciones Unidas, del Fondo Mundial del Medio Ambiente, que intenta regular los bienes tanto de fauna como de flora a través de las comisiones costeras donde gobierno, sociedad civil y empresarios van a regular el uso sostenible de los mares, de las costas, creo que realmente la Patagonia es una zona de prosperidad para el futuro y espero que pueda ser gestionada con criterios de sostenibilidad.

¿Cómo han sido los primeros contactos?

Hace muchos años que estamos allí.

Empezamos con la Fundación Patagonia Natural en Puerto Madryn, una cosita pequeña y hoy día tenemos varios proyectos de biodiversidad y conservación, tambien los tiene la Unión Europea, el gobierno nacional a traves de Parques Nacionales.

Me ha impresionado en mis viajes a la Patagonia cómo pequeños municipios están haciendo interesantes proyectos a nivel local.

Creo que hay una nueva mentalidad que parte de mantener, sostener, hacer fructífero pero respetar lo que se tiene, para poder pensar no solamente en esta generación sino en la prosperidad de las que vienen.

Es una zona de gran futuro para el país, América Latina y el mundo.

¿En qué campos ha visto usted desarrollo?

Todo lo que es investigación, turismo, manejo de hidrocarburos, nuevas tecnologías.

En Ushuaia vamos a abrir un centro especializado en este tema. Hay cabezas muy brillantes y con mentalidad universal.

¿Y en Neuquén concretamente?

Estoy a punto de viajar a Neuquén.

Hay un proyecto de la UNC de intentar volcarse en un trabajo en el área de gobernabilidad a través de la generación de auditorías ciudadanas y sociales sobre el desempeño democrático, para mejorar las prácticas de gerencia social, de transparencia política, de representatividad, de participación de la sociedad civil.

La UNC es una universidad de la que tenemos noticias de muy buenos esfuerzos, ha tenido doctorados honoris causa a personas muy ilustres, hay un equipo muy novedoso y hemos sentido con mucho interés el deseo de la universidad de incorporarse a la red de Desarrollo Humano de la ONU.

¿Cómo sería la metodología de trabajo?

La idea sería incorporar a la UNC a la red, transferirle conocimientos y eventualmente algunos recursos, apoyar si tienen alguna iniciativa.

La Presidencia de la República está montando en este momento un esfuerzo de auditorías de la democracia, se va a comenzar con algunos municipios, algunas provincias, una de ellas bien podría ser Neuquén.

Yo estoy viajando a mediados de noviembre, buscamos que Naciones Unidas y en especial el PNUD sea la agencia del desarrollo que acompañe a las provincias argentinas para una mejor gestión pública, un desarrollo democrático y ocuparse del déficit social de una manera prioritaria.

CASO “GENERAL BENDINI”

El Jefe del Ejercito Argentino, General Bendini, declaro que “pequeños grupos israelies” pretenden quedarse con la Patagonia.

Bien por el Gral. Bendini, bien por que ha dicho, a expresado desde la conducción de nuestro Ejercito, el peligro que se cierne sobre la integridad territorial de nuestra Argentina, y especialmente el tema de la Patagonia Argentina, la cual efectivamente esta relevada, estudiada, y en la mira de “ONG´s conservacionistas”, “turistas-militares”, e “inversores transnacionales”, en muchos casos, del influyente Estado de Israel.

Esperamos que estas declaraciones, y mas aun de boca de un General, provoquen la necesaria investigación del caso (y no quede en desmentidas), investigación, no en torno a los dichos del General y su recepcion en “ciertas entidades”, sino investigación en defensa de nuestra Soberania Nacional, ya que lo que aqui se pretende es segregar parte del Territorio Patrio.

Declaraciones del Gral Bendini:

“pequeños grupos israelíes”, Bendini explicó que llegan detrás de la “cortina” del turismo.

“Nosotros, por ejemplo, vemos con asombro el desarrollo de teorías que consideran que ciertas regiones del mundo ‘no pertenecen a nadie’, se las denomina espacios vacíos. Algunas mencionan concretamente entre ellas a la Patagonia y la Amazonia como territorios sin dueño, donde ningún Estado ejerce control alguno.”

“Se trata de regiones poco pobladas, no contaminadas, con grandes recursos energéticos, alimenticios y extraordinarias reservas de agua.”

“La Patagonia y otras regiones del país necesitan tener cerca al Ejército porque es la única presencia real y efectiva del Estado y es el que mantiene esos espacios ligados a la Nación”.

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Reacción de la Comunidad Judía

La comunidad judía accionará penalmente.

El general Bendini cree que hay planes para invadir la Patagonia.

El jefe del Ejército dijo que potencias extranjeras buscan quedarse con los recursos del sur y del Litoral.

Habló de “pequeños grupos israelíes” y ONG.

El analista político Rosendo Fraga estimó, en “El Primero de la mañana”, que quizás responda a “un intento de justificación de algo mucho más interno, como generar un movimiento en algunas regiones”.

Rosendo Fraga desestimó la gravedad de los dichos del Jefe del Ejército: “No creo que sea así, no veo una intención de vender territorios argentinos, por parte de potencias extranjeras.

Habría que ver si lo confirma o no.

Acá quizás tenemos un intento de justificar algo mucho más interno, como el generar movimiento económico en algunas regiones del país.

Además, Santa Cruz es la provincia con más cantidad de guarniciones militares y personal en el país”.

Sobre la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, Fraga estimó: “Genera un mal clima, como lo dijo Pampuro, el ministro de Defensa, pero no se va a reflejar en una crisis en el corto y mediano plazo”.

La opinión de la AMIA

Respecto de esto, Abraham Kaul, titular de la AMIA, expresó en Radio 10: “Esto hace retrotraernos a unos viejos libros antisemitas del siglo XVIII, donde se alimentan las fábulas que alientan el odio al pueblo judío, cuando sabemos que es una aberración”.

“Esto no tiene fundamento y sólo intenta, en situaciones de dureza para un país y de conflicto, buscar un chivo expiatorio, que será el pueblo judío, para echarle la culpa.

Lo más lamentable es que fue dicho por un hombre del Ejército, alguien que tiene poder y mandato.

Es lamentable”, consideró.

Finalmente, el titular de la mutual judía aseguró: “Una vez que tengamos el material, iniciaremos las acciones que correspondan ante el INADI y pediremos una reunión para saber si es una maniobra de una parte del sector del Ejército o si es una opinión personal”.

La Doctrina de Bendini

El jefe del Ejército, general de División Roberto Bendini, se dedicó en los últimos días a explicar lo que debería ser el eje principal de su gestión: la política de defensa y estrategia que tendrá que cumplir la fuerza bajo su mando.

En visitas a la Escuela Superior de Guerra, a unidades de combate y en un artículo publicado en la revista Soldados (editada bajo responsabilidad de la Secretaría General del Ejército), Bendini desarrolló una teoría que puede ocasionar una dura polémica, en especial si se presta atención a las palabras dichas hace treinta días en la Escuela Superior de Guerra ante un grupo de capitanes que realizan allí el curso para convertirse en oficial del Estado Mayor.

Invitado por el general retirado Carlos Horacio Cerdá, profesor de derecho humanitario, miembro de la Comisión de Juristas del Ministerio de Justicia y ex funcionario de la dictadura (gestión Reynaldo Bignone), Bendini expuso su doctrina durante unas cuatro horas.

Los profesores a cargo pidieron luego a los oficiales que realizaran trabajos por escrito, en los cuales debían opinar sobre los dichos del máximo jefe de la fuerza.

Algunas de estas pruebas documentales llegaron a manos de funcionarios del Ministerio de Defensa quienes, según pudo averiguar Infobae, no podían dar crédito a lo que estaban leyendo.

Entre otros conceptos, según pudo reconstruir Infobae entre fuentes políticas y militares, Bendini dijo:

• Que el presidente Néstor Kirchner definió a las pretensiones de potencias extranjeras sobre la Patagonia y el Litoral como una de las principales hipótesis de conflicto de las fuerzas armadas.

• Que, sin embargo, no existe, por ahora, un enemigo definido, aunque agregó que se tiene bajo la lupa a las actividades de “pequeños grupos israelíes” y de algunas organizaciones no gubernamentales (ONG). Sobre el mencionado caso de “pequeños grupos israelíes”, Bendini explicó que llegan detrás de la “cortina” del turismo.

• Que el supuesto interés está relacionado con la mayor reserva continental de agua potable y de hidrocarburos que existe en esas zonas.

Las palabras del general Bendini parecen directamente vinculadas con teorías contenidas en lo que se conoció como “Protocolos de los Sabios de Sión” y el “Plan Andinia”, de uso habitual entre los militares de la década del 60 y 70. Se trata de textos en los que se pretende probar la existencia de un complot de “judíos sionistas” para apoderarse de la Patagonia.

En la revista Soldados, el general Bendini insistió:

• “Nosotros, por ejemplo, vemos con asombro el desarrollo de teorías que consideran que ciertas regiones del mundo ‘no pertenecen a nadie’, se las denomina espacios vacíos. Algunas mencionan concretamente entre ellas a la Patagonia y la Amazonia como territorios sin dueño, donde ningún Estado ejerce control alguno.”

• “Se trata de regiones poco pobladas, no contaminadas, con grandes recursos energéticos, alimenticios y extraordinarias reservas de agua.”

Y aunque en la revista Soldados no se identifica quién o quiénes podrían pretender las riquezas del suelo argentino, cuidado que no tuvo en sus otras exposiciones, queda claro que para el jefe del Ejército la Patagonia resulta una obsesión.

Los que lo escucharon se enteraron de que, por ejemplo, Bendini tiene intenciones de dar vuelta la actual organización territorial del Ejército con la construcción de una nueva cuartel en Comandante Luis Piedrabuena que, se dijo, será financiada con fondos aportados por la provincia de Santa Cruz. También quiere alinear una serie de cuarteles (a construirse, claro) que se desplegarán desde el Río Colorado hacia el sur patagónico, además de ocupar unidades abandonadas como, por ejemplo, el cuartel de Las Lajas (desactivado durante la gestión del teniente general Martín Balza).

“El pueblo en general y el Ejército han vivido de espaldas a la Patagonia”, habría dicho Bendini ante los oficiales de la Escuela de Guerra

Y en la revista Soldados se permitió una licencia, cual estadista: “La Patagonia y otras regiones del país necesitan tener cerca al Ejército porque es la única presencia real y efectiva del Estado y es el que mantiene esos espacios ligados a la Nación”.

Pero Bendini también explora otras épocas, en absoluta sintonía con algunas voces castrenses del pasado:

• “El Ejército fue la primera expresión de vocación de patria de los ciudadanos.”

• “También fue un instrumento vital de la integración territorial, la constitución y la organización del Estado, y en el desarrollo del potencial nacional, es decir, la existencia misma de la Nación, y volverá a serlo porque tenemos capacidad y vocación de ser protagonistas del renacimiento nacional.”

En cada una de sus intervenciones, Bendini intentó dejar en claro que estaba en sintonía con Kirchner. Pero la realidad lo desmintió. El presidente chileno Ricardo Lagos, en su última visita a la Argentina, se quejó ante Kirchner por lo que suponía era un intento por reflotar históricas hipótesis de conflicto con sus país.

El Presidente argentino negó cualquier intento similar y ordenó al Ministerio de Defensa que elimine del vocabulario militar toda referencia a un eventual conflicto, hipotético o no, con Chile.

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Esta nota, fue publicada en “La Nación” (Página 5, 5 de Enero de 1986.)

Del “Plan Andinia” a los mochileros israelíes PATAGONIA: de mitos e invasores

Los supuestos dichos del general Roberto Bendini sobre un plan de sectores israelíes para apoderarse del Sur de nuestro país reflotaron viejos mitos nacionalistas y antisemitas, y pusieron en evidencia el pensamiento de grupos que consideran que algún enemigo externo acabará intentando adueñarse de los recursos naturales de la región

Nunca aclaró Antonio Pigafetta, el cronista de la expedición de Hernando de Magallanes, por qué a la Patagonia la llamaron así.

Escribió en el año 1520 aquello de los hombres “de aspecto gigantesco” y hasta tuvo un párrafo para las mujeres: “No son tan altas como los hombres, pero mucho más gordas; cuando las vimos quedamos estupefactos”.

El problema fue que 300 años más tarde, Carlo Amoretti, archivero de la Biblioteca Ambrosiana de Milán, editó el viaje de Pigafetta/Magallanes y, sobre lo que decía el manuscrito original, introdujo algunas reformas para “facilitar la comprensión y aumentar la decencia”.

El aumento de la decencia, si de eso se trataba, no contribuyó, como suele suceder, a conocer la verdad desnuda: hasta el día de hoy existen controversias acerca de si el nombre de la Patagonia se originó en la impresión que los pies de los nativos hicieron en los españoles o en qué metáfora.

Y, desde luego, existen mil interpretaciones acerca del lente que usaron los recién llegados para ver, o querer ver, a los patagónicos de aquella época así de corpulentos como para calzar tanto o más que un basquetbolista.

Y si se esclareciera que lo de la pata fue, en efecto, por el tamaño del pie, ¿de dónde salió -asunto menor- la terminación gonia ?

Desde el vamos la Patagonia fue un misterio, una lejana tierra fría llena de enigmas donde proliferaron las leyendas, los mitos y, con menos poesía, las mentiras insondables, de esas que flotan por los siglos a falta de ciencia que las disuelva.

Que ese rasgo esencial del millón de kilómetros cuadrados situados desde el río Colorado hasta el cabo de Hornos haya llegado intacto hasta el siglo XXI, se debe, primero que nada, a su despoblación: una constante.

Pero ningún desierto del mundo -y la Patagonia, que conjuga mesetas semiáridas con tierras fértiles, no es un desierto- tiene semejante halo, quizás porque en otras partes no se mezclan la bruma marítima con el polvo volador de la estepa, las ballenas y los guanacos, el hielo y las playas, tanta montaña con tanta planicie y, menos que menos, tanta riqueza natural entre tan poca gente.

Pigafetta ni soñó con que, medio milenio después de él, la Patagonia sería marca registrada y las resonancias atrayentes de ese nombre mágico servirían para vender indumentaria no siempre de lana local, seducir a pescadores californianos de truchas o cautivar a turistas holandeses, suecos o canadienses sedientos de paisajes e historias que apacigüen su rutina primermundista.

Menos debieron de imaginar él y su gente, quienes venían a conquistar -a qué si no-, que la conquista, no en el sentido de someter a los indígenas más o menos bestialmente sino en el de dominar la naturaleza, poblar el lugar y desarrollar todas sus potencialidades, continuaría siendo un trámite inconcluso hasta los tiempos de Néstor Kirchner, el primer presidente patagónico de la Argentina (excluido el rionegrino José María Guido, único civil que gobernó de facto en un entretiempo constitucional y quedó asociado con esa singularidad, no con su primer domicilio).

Como Kirchner se ofreció para gobernar a todo un país devastado, hambriento, urgido por salir del rincón de las penitencias donde lo estacionaron los regentes del mundo globalizado, nadie le exigió (aún) que se acordase de la gran región olvidada, la suya, para privilegiarla en compensación.

Pero en forma inesperada catapultó la Patagonia a la agenda del día el mismísimo militar que el Presidente había traído del Sur por considerarlo el más confiable de todos, el general Roberto Bendini, quien lo habría hecho de la peor manera.

Aunque aun no está confirmado, Bendini habría juntado dos palabras, Patagonia y judíos, en una combinación temeraria, delirante y execrable para cualquiera que conozca los gustos del nazismo criollo.

Sea por lo que dijo, por lo que dijeron que dijo o por lo que se creyó que debió de haber dicho -está claro que no fue un instante de silencio lo que disparó el escándalo-, sobró para que un frío de angustia corriera por las espaldas de muchas personas, entre ellas las que gobiernan, perplejas o cuanto menos sorprendidas por lo que primero apareció con el aspecto de una operación de prensa salida de una interna militar y luego fue un mar de dudas.

Con todos los frentes abiertos que oferta, la Casa Rosada no esperaba que el remanido tic antisemita de asociar la Patagonia con eventuales “invasiones judías” o con una expansión israelí estrenara un frente nuevo.

Menos, que el jefe del Ejército seleccionado hace tres meses tras descartarse a numerosos generales tuviera que estar dando explicaciones sobre el presente en primera persona (lo habitual fue hasta ahora exigir a militares cuestionados que rindieran cuentas sobre su pasado) en materia tan sensible como la discriminación racial.

Otras leyendas

¿Qué cuota aportó Bendini a la confusión? Todavía no está claro.

Una parte considerable de la comunidad judía no se dio por satisfecha con la virtual absolución de culpa por parte de la comisión oficial que debía decir, en definitiva, si fermenta o no un pliegue antisemita en el pensamiento del general de división número uno.

En cambio, el aporte contextual, esa difusa sensación de que en la más excéntrica e inabarcable región del mundo todo es posible, sigue allí impertérrito, tan ajustado a la sustancia patagónica como la cola de la Cordillera de los Andes, el persistente viento estepario o la desolación infinita.

¿Quiere el mundo apropiarse del sur argentino? ¿Podría Israel, ahora, después de que Chile, por fin, devino socio manso, querer quedarse con el río Limay completo?

Duró siglos la leyenda de la Ciudad Encantada.

Decían que la habían visto en un lugar o en otro de la Patagonia y hasta llegaron a incluirla en el rincón de algún mapa de factura hispana donde, desde luego, no estaba.

Lo que sí se hallaba era el encanto: cualquier turista, hoy, lo palpa en el borde de un lago neuquino donde no se alcanza con la vista la copa de los árboles, navegando en un canal fueguino o en la inmensidad santacruceña, en medio de la nada, esa nada única.

Estaba el Plan Andinia, libelo planfletario de fines de los sesenta que puso en letra de molde la leyenda de la angurria israelí respecto de la Patagonia.

Para confirmar los planes invasivos del sionismo, en los setenta, los devotos del Plan Andinia chequeaban sus dichos, en sesiones de tortura, con detenidos de origen judío, claro que sin opciones de parte de los interrogados.

No contribuyó esa aplicación a dotar de prestigio académico al Plan Andinia, al cabo una sofisticada composición neonazi que en la época se entroncaba con frecuentes acusaciones conspirativas de la “sinarquía internacional”.

Tierra de canje

Y cuando la Argentina quebró, era de esperarlo, la apropiación compulsiva pasó a ser entrega.

Había planes, se repetía, de canjear la Patagonia por deuda, quién sabe de quién y menos a cuánto.

Nada demasiado serio, hasta que la hipótesis apareció publicada en The New York Times, un año atrás.

En rigor, la hipótesis no dejó de ser poco seria por haber aparecido en ese gran diario, pero permitió que desde una perspectiva psicológica se dijera que en el inconsciente colectivo del argentino medio (argentinos no patagónicos, se entiende), la idea del canje no sonaba del todo mal.

Pero si todo rumor requiere de cierta apoyatura verosímil para circular, acá el physique du rol del operador no ayuda: el argentino medio no creería que el actual presidente es la clase de persona que se acuesta pensando en consentir un canje de Patagonia por deuda.

Desde Butch Cassidy hasta los submarinos que habían exiliado al propio Hitler, desde el auténtico Darwin y el Nahuelito hasta los criminales de guerra nazis camuflados, como Erich Priebke, entre las colonias alemanas, la Patagonia siempre fundió verdades y medias verdades con ficción.

También el reciente cine argentino privilegió el Sur para hablar de fugas (“Caballos salvajes”), aislamiento (“El viento se llevó lo que”) o soledad (“Historias mínimas”) y aprovechó esa aureola polvorienta, lejana, inhóspita, y sobre todo distinta, donde el tiempo y el espacio dejan de medirse en términos decimales.

Pues bien: ¿a qué matiz pertenece el plan de ocupación israelí y el de la voracidad extranjera por nuestra agua potable, recurso escaso en el planeta que los gurúes más ilustrados ven como motor de la mayor discordia del siglo que empieza y que Bendini habría vinculado, con tono más estratégico que literario, con pretensiones lucubradas en Tel Aviv?

Ocurre a menudo con las fantasías: algo de cierto esconden.

Lo del agua es real.

En el mundo falta agua.

Y la Patagonia tiene.

Lo del interés del mundo por la Patagonia también es real, aunque no necesariamente en clave de apropiación.

Quien haya estado en Frankfurt, aunque sea un par de horas, en una conexión aérea, habrá sido interrogado allí por algún gentilhombre deslumbrado por vagas nociones de una apetecible Tierra del Fuego, algo casi tan entrañable en la tierra del Goethe como nuestro Diego Maradona.

Por cierto, también hay intereses de otras modalidades.

El de los hermanos italianos Carlo y Luciano Benetton, por ejemplo, quienes compraron 900 mil hectáreas en Neuquén y Chubut, o el del norteamericano Ted Turner, que decidió no gastar más dinero en hospedaje cada vez que iba a esquiar a Bariloche y compró, como es sabido, una finca de cinco mil hectáreas que desató las primeras controversias sobre las contradictorias limitaciones argentinas, nacionales, provinciales y municipales, para traspasar la tierra -bueno, y los lagos y los ríos- a manos extranjeras.

No son los únicos. También Joe Lewis, dueño de la cadena Planet Hollywood, Daniel Lerner, presidente de Walt Disney en América latina, y el húngaro George Soros, entre muchos otros poderosos angloparlantes, se interesaron por la Patagonia chequera en mano, formando una pléyade de inversores modernos, continuadores, en definitiva, de los mayores y tradicionales compradores de tierras patagónicas, los ingleses, latifundistas de vanguardia.

En cuanto a los israelíes, importa advertirlo: que los hay en la Patagonia, los hay.

Se mueven en grupos, son jóvenes y hablan, entre ellos, en hebreo.

Para más datos, una buena parte viene de la milicia.

Acaban de quitarse el uniforme del ejército israelí, aunque sus planes de visitar el volcán Lanín, llegar a dedo hasta el lago Argentino y eventualmente atravesar el país rumbo a Puerto Madryn, en principio, no han sido aprobados por Ariel Sharon sino por un guía turístico doméstico: se trata de jóvenes de veintitantos que toman vacaciones entre su salida del ejército y su ingreso en la universidad.

¿Eligen justo nuestra Patagonia?

Cuentan viajeros que también es fácil encontrar a estos grupos de jóvenes israelíes en la República Checa, en Turquía o en Inglaterra.

Y que en Río de Janeiro no es raro cruzarlos.

Pero por algún motivo, cuando eligen la Patagonia argentina, reverdece sobre sus intenciones la Ciudad Encantada y el Plan Andinia, todo junto: están aquí y allá, susurran los informantes, y vienen en misión secreta.

Siempre hay alguien que los escuchó decir en hebreo que lo que vienen a tomar no sólo son fotos.

A quienes dentro de las escuelas militares argentinas admiran las calidades militares de los israelíes bien podría llamarles la atención que, tres décadas y media después del Plan Andinia, el Estado de Israel siga queriendo apropiarse de la Patagonia y no hubiese hecho progreso alguno.

Pero, en rigor, cierto nacionalismo en torno a la despoblada Patagonia, por el cual se cuelan enemigos de dudosa comprobación, no sólo encuentra asidero en las filas militares sino entre pobladores de la región.

“Nacidos y criados”

Desde ya, es más fácil encontrar a un representante de ese nacionalismo difuso -y probablemente desconcertado en cuanto a paradigmas desde que el manejo del poder se trasladó de la propiedad de la tierra a las trasnacionalizaciones financieras- entre los “nacidos y criados” en el Sur (“nyc”) que entre habitantes de la metrópoli.

Basta recordar que en diciembre de 1978, cuando el Vaticano logró en el último minuto que se cancelara la guerra inminente con Chile por la propiedad de las islas Picton, Lennox y Nueva, en el Canal Beagle, muchos porteños celebraron la paz que decenas de fueguinos lamentaron.

Es distinta la vida en el Sur y son diferentes, también, las percepciones de la virginidad patagónica, una asignatura pendiente, a lo sumo, en la óptica distante y alfombrada, y un tesoro bajo riesgo, en cambio, para los que desde el terreno escarpado alzan la vista y asimilan el horizonte despejado con tierra de nadie.

Hasta la relación cívico-militar es más estrecha en tierra patagónica, como bien lo sabe -vueltas del destino- el presidente Kirchner, que estableció en Santa Cruz su larga amistad con Bendini.

La trasnochada reivindicación indirecta del Plan Andinia que se le ha endosado a Bendini no permite saber ahora, lamentablemente, cuántas de las ideas de este general volcadas en la fatídica charla de la Escuela Superior de Guerra corresponden en forma genuina a lo que podría denominarse, genéricamente, pensamiento nacionalista sureño.

Pero es cierto que Bendini, como jefe de la Brigada Mecanizada XI, fue el principal promotor -y director- del Centro de Estudios Estratégicos Patagonia Austral, iniciativa armada con el concurso de un grupo de funcionarios del gobierno de Santa Cruz, la mayor parte de los cuales acompaña hoy al ex gobernador en la Casa Rosada.

No se trataba exactamente de una logia: el 14 de marzo de 2002 la Cámara de Diputados de Santa Cruz declaró de interés provincial a ese centro y sus publicaciones fueron impresas en los talleres gráficos de la legislatura.

Son textos basados en un diagnóstico de la situación actual de la Patagonia que un nacionalismo moderado, no belicista, podría suscribir.

Hablan de las potencialidades naturales, de la seguridad del Estado, de la necesidad de un trabajo conjunto cívico-militar y se ocupan, sí, del tema del agua como eje de futuras controversias mundiales, pero no mencionan, antes donde se conoce, a supuestos invasores extranjeros.

Cercana al mismo centro de estudios, la actual vicegobernadora de Santa Cruz, Selva Judit Fortsmann Massera, también ha advertido que “una parte importante de la población mundial orienta su mirada a la Patagonia, por considerarse la misma un Objetivo Estratégico”.

E incluyó el “flujo de migraciones” en una lista de calamidades mundiales junto a “las pocas fuentes de agua” y “la carencia de recursos para producir alimentos”.

Flaco favor a la causa patagónica, en todo caso, le está haciendo el episodio de la supuesta acusación contra Israel y el judaísmo que, vale recordarlo, son cosas distintas.

De tantos naufragios que hubo a través de los siglos en las aguas que bañan la Patagonia, fuente, también, de mitos y misterios, a esta altura ya se podría advertir que, si siempre conviene ser preciso, cuando se habla de un territorio tan vasto, tan abandonado y tan atractivo, codiciado, creen algunos, la claridad resulta más imperativa que nunca.

Si Bendini naufragase víctima de sus propias palabras, una causa noble, el futuro de la Patagonia, también se ahogaría un poco.

Por Pablo Mendelevich

Colaboración: Mariela Arias, corresponsal en Santa Cruz.

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Tapa de la revista Patagónica “Cono Sur”, Año XI, Nº 105, Diciembre 1989.

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Página 9, del diario “La Prensa”, del Sábado 20 de Septiembre de 1986.

LA ARGENTINA INVADIDA, LA ARGENTINA ENTREGADA:

El Grupo “Condor” formado por civiles y ex militares de la Fuerza Aérea Argentina, realizó un mapa sobre “las empresas extranjeras” que operan en nuestro país. Y la depedencia de nuestros recursos naturales, asi como ” medios de prensa controlados por el extranjero”.}

Este mapa tiene 3 años de antigüedad, con lo cuál queda mas que claro, que ahora la presencia extrajera es mayor.

No hablamos de inversiones, sino de control.

A esto hay que sumarle la compra de tierras masivas en varias regiones del país , inclusive la Patagonia.

Y criticamos al Dr. Kirchner por haber nombrado al Sr. Meyer, en turismo, siendo este hombre , un admirador de uno de los principales ” terratenientes extranjeros” nos refereimos al Sr. Tompkins, multimillonario “supuestamente filántropo” que se compró mas de media patagonia Chilena y Argentina, incluyendo las fuentes de Agua.

Esto no sólo ocurre en la Patagonia, en Mendoza etc. Ahora , después de las elecciones , parece que todo se ha acallado, hasta los sendos pedidos de informes de Lilita Carrió. Y los discursos del ahora presidente de la Nación .

Señores, esto es preocupante, y trasciende el nivel político, estamos hablando de la integridad nacional, o porque creen que el FMI presiona para que se rematen los campos y propiedades, porque presiona para que se privaticen el banco Nación o el Provincia.

La clave esta en que estos bancos manejan las hipotecas de los campos y empresas argentinas endeudadas…

Por esto apelamos , a que los diputados , vean este mapa y realicen un pedido de informes y se controle la venta de tierras y remates. Vigilando muy de cerca a los “politicos lobbistas” extranjeros .

Apelamos a los Servicios de Inteligencia argentinos y Chilenos, observen de cerca el movimientos de capitales y si no responden a la NSA . en el caso de EE.UU. Pero mirando de cerca a los Chinos y Taiwaneses, entre otros.

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Argentina Privatizada o el inminente canje de deuda por territorio.por Adrian Salbuchi

Desde los centros de poder angloestadounidense surge una “nueva-vieja” idea para ejercer el dominio colonial en esta nueva etapa del nuevo orden mundial: volver a estructurar y utilizar a aquellas “Compañías” comerciales con las que la vieja Inglaterra pudo forjar buena parte de su imperio colonial en los siglos XVIII y XIX.

Lo haría, por supuesto, de una manera infinitamente más sofisticada, efectiva y eficaz pero con objetivos casi idénticos a pesar de los siglos que los separa: lograr el dominio efectivo y concreto sobre territorios periféricos enteros en beneficio de las áreas centrales industriales del planeta globalizado.

La British East India Company

Apenas despuntaba el siglo XVI, cuando 218 caballeros y mercaderes de la City londinense fundaron la “Compañía Británica de las Indias Orientales” – en inglés, British East India Company – que recibió su cédula real de manos de la Reina Isabel I, el 31 de diciembre del año 1600.

Se pretendía así disputarle a los holandeses el control del comercio de las especies en el Lejano Oriente.

Pronto, la “Compañía” se transformó en un verdadero gobierno colonial que se dedicó a promover los objetivos políticos, económicos, financieros y militares de la Corona Británica, estableciendo su dominio en Oriente que duraría más de cuatro siglos.

Los éxitos más notables de la “Compañía” como operador de la Gran Bretaña tuvieron lugar en China, en la India – la mayor perla de la corona inglesa – y en el Sudeste Asiático, gracias a los cuales el Imperio pudo establecerse en lugares tan lejanos como Madrás, Calcutta, Ceylán (hoy Sri Lanka), Birmania, Afghanistán y Shanghai, incluso fundando plazas militares como las de Hong Kong, Singapúr y Port Arthur.

Según la descripción que brinda la aún existente “East India Company” de Londres, nos enteramos que la misma fue “la fuerza económica individual más poderosa que el mundo haya jamás visto”, agregando que la Compañía, ”introdujo el té a los británicos, la lana a los japoneses, las especies a (norte)América y el Caribe, la porcelana a los rusos, el opio a la China y el (deporte del) polo a la India.

Tuvo sus propios ejércitos, armadas, monedas y poseyó territorios tan diversos como la neoyorquina isla de Manhattan y el subcontinente de la India.”[1][1]

[1] Ver página Web de la British East India Company en http://www.theeastindiacompany.com El resaltado es nuestro.

Más de cuatro siglos después de recibir su cédula real, la British East India Company hoy promueve los intereses comerciales del Reino Unido y de la Corona, aprovechando su añejo prestigio, y su “herencia sin igual con influencia sobre el mundo comercial moderno; tal fue el poder, la autoridad y la diversidad de intereses de la Compañía de las Indias Orientales en el pasado, cuyo nombre otorga credibilidad a prácticamente cualquier producto o servicio en todo gran mercado de consumidores…por cuanto une las grandes fuerzas de las asociaciones de marcas comerciales británicas – su tradición, su lujo añejo y su clase impecable – con el atractivo natural de los países exóticos, la navegación, los viajes y la aventura”.

Es sabido que allá por 1835, llegando ya al pináculo de su poderío, la “Compañía” impuso por la fuerza de las armas el opio al pueblo chino, teniendo como agentes financieros a los bancos ingleses Jardine Matheson y al Hong Kong & Shanghai Banking Corporation – el hoy tan conocido HSBC, patriarca entre los bancos del narcolavado con el que ni siquiera el, hoy también muy competente (en estas tareas), CitiCorp puede rivalizar….

El Nuevo Modelo de Dominio

Salvando los enormes adelantos tecnológicos y el poder vastamente superior del que hoy disponen los centros de poder del nuevo orden mundial, pareciera que este antiguo modelo de dominio está por recibir una explícita resurrección como entidad de administración integral de territorios coloniales.

Así, se adoptaría la vieja usanza del modelo colonial inglés, utilizado con tanto éxito en lugares tan lejanos y vastos como la India y China – con el opio, la heroína y la cocaína incluidos.[2][2]

[2] Estas antiguas raíces históricas, que siempre han tenido aroma a droga y, luego, petroleo, quizás ayuden a comprender las acciones políticas y militares angloestadounidenses en Afghanistán en 2001/2002 (siendo que se trata del principal productor mundial de opio) y en Serbia en 1999 (siendo que Serbia era el principal centro de narcolavado en Europa Central y puente entre oriente y occidente, uno de cuyos agentes se llamaba Milosevich).

Resulta notable un análisis realizado por el semanario The Economist de Londres recogido por el diario La Nación de Buenos Aires del 06-Abr-02 que, refiriéndose al precio del opio que en pocos meses trepó de u$s 450 el kilo a u$s 900 el kilo, dice que “el precio empezó a trepar cuando los talibanes pusieron fin al cultivo de la adormidera en Afganistán. Tras los bombardeos norteamericanos y la caída de los talibanes, los campesinos afganos se disponen a reanudarlo: es su cultivo rentable. En el resto de la región, los productores de opio quieren comercializar su producto [opio] antes de que la nueva oferta afgana lo abarate.” ¡¡Notable!! Uno puede preguntarse si una de las razones de la espantosa guerra contra Afganistán no fue para desplazar a esos malos talibanes – ¡terroristas ellos! – que prohibieron el opio. Gracias a las bombas norteamericanas, ahora volvimos al “business as usual”. El HSBC, el CitiCorp y la Dinastía Bush muy agradecidos….

Ello iría de la mano de las más modernas tecnologías de punta, muchas de ellas aún muy secretas en su desarrollo y fabricación.

Comprender esto ayudará a entender qué le está pasando – o, mejor dicho, que le están haciendo ciertos operadores internos e instigadores externos – a la Argentina.

Por cuando pareciera que, por diversas razones, nuestro país ha sido elegido muy especialmente como un leading case – una suerte de “caso testigo” o conejillo de Indias (de las Indias Orientales, se entiende) –, para reavivar este viejo modelo metodológico colonial.

Puede inferirse que el hecho de que se nos esté “honrando” de esta manera, forma parte del proceso de escarmiento y castigo adicional que Argentina debe seguir sufriendo por nuestros “pecados del pasado”, que han hecho del nuestro un país molesto, poco confiable y potencialmente peligroso.

Efectivamente, “nuestro pasado nos condena”: desde la política exterior independiente de Hipólito Yrigoyen en los años veinte, luego nuestra neutralidad pro-alemana en los años treinta y cuarenta; pasando por nuestras pretensiones de potencia regional bajo el gobierno de Juan Perón en los años cincuenta y, finalmente, nuestro atrevimiento audaz e insolente en las Malvinas hace exactamente veinte años, vienen encendiendo luces amarillas – quizás con algún destello rojizo – en el tablero de poder mundial.

La decisión pareciera estar tomada: la Argentina debe ser debilitada, devastada, doblegada y puesta de rodillas, y ello no conviene lograrlo con una intervención directa militar o política – siempre tan odiosas cuando se las ve en los noticieros de las 6 de la tarde -, sino a través de agentes locales alineados con los intereses del nuevo orden mundial, convenientemente insertados y enquistados en las estructuras del Estado.

Permítasenos hacer un breve raconto de lo que decimos, partiendo de los eventos de los últimos meses que han puesto al país al borde de una fractura social, institucional y territorial catastrófica, gracias a la acción negligente, ignorante, obsecuente, y – en algunos casos – cobarde y traidora, de nuestros más recientes gobernantes, cuyas figuras máximas paradigmáticas son Carlos Menem, Domingo Cavallo, Fernando de la Rúa y – tristemente – también Eduardo Duhalde.

Del default al concurso preventivo de acreedores

Con la Argentina se está tramando un nuevo experimento de laboratorio: como administrar el default o – mejor dicho – como introducir el concepto de concurso preventivo de acreedores y posterior quiebra dentro del ámbito del Estado-nación soberano.

Esto puedo entreverse claramente en un reciente artículo aparecido en el prestigioso e influyente semanario londinense “The Economist”[3][3], en el que se compara la situación de la Argentina con la quiebra de la gigantesca empresa norteamericana Enron.[4][4]

[3] “The Economist” es el vocero oficioso del Royal Institute of International Affairs de Londres y de la Trilateral Commission, uno de cuyos miembros – Bill Emmott – es director ejecutivo del prestigioso semanario londinense.

[4] Hasta hace pocos meses, la Enron Corporation era la séptima mayor empresa estadounidense, según el ranking de las Fortune 500. A raíz de dudosos negocios y de una contabilidad aún más dudosa que involucra a una de las auditoras gigantes – Arthur Andersen y su brazo consultor, Andersen Consulting -, una fusión prevista con Dynergy, Inc., por casi 10.000 millones de dólares fracasó sorpresivamente, lanzando a Enron hacia el colapso. Sus acciones que se cotizaban a principios de 2001 en la Bolsa de Nueva York en casi U$S 90 cada una, hoy valen apenas U$S 0,80. Evidentemente, aquí tenemos otro ejemplo del “colapso controlado del sistema financiero planetario” promovido desde el Council on Foreign Relations del que venimos hablando reiteradamente. Hoy Enron se halla en concurso preventivo de acreedores y conforma uno de los tantos escándalos que afecta al sistema financiero y bursátil del mundo industrial. También Arthur Andersen, acusada formalmente por la Justicia estadounidense de haber destruido toneladas de documentación y evidencia, se considera que desaparecerá muy rápidamente.

Interesante resulta señalar que el Chairman y CEO de Enron, el Sr. Kenneth Lay es íntimo del entorno Bush y miembro de la poderosa Trilateral Commission, al igual que otros importantes miembros del directorio de Enron.

Haciendo un paralelo muy significativo, se propone introducir el concepto del concurso preventivo de acreedores al Estado Nacional pero se lamenta The Economist que, contrariamente a lo que ocurre en el ámbito privado nacional, el ámbito público internacional aún carece de un marco legal e institucional superior que permita administrar semejante “concurso y quiebra” de los estados.

Se necesita de la figura de una suerte de “juez de la quiebra” para poder llevar este tipo de proceso adelante de manera “legal” (mas no legítima), con lo que se propone reingenierizar a las instituciones actuales del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y, posiblemente, el Banco Internacional de Liquidaciones de Basilea, para que en su conjunto cumplan esa función.

También se le daría un rol más internacionalizado al Banco de la Reserva Federal (el banco central mayoritariamente privado estadounidense) para que todas estas instituciones actúen conjuntamente como un “adjudicador imparcial; el equivalente internacional de un juez imparcial”.

Así estos “jueces” externos administrarían de la “mejor manera” (¿para quienes?) cómo disponer de los “activos” del país que sea declarado “en quiebra”.

Anne Krüger, sub-directora ejecutiva del FMI viene haciéndose eco de estas ideas a lo largo de las últimas semanas y lo expuesto explica porqué no hay “ayuda” financiera para Argentina, hasta tanto “tengamos un plan sustentable” según las exigencias del Fondo que bien sabe que la aplicación de las medidas que están exigiendo es socialmente impracticable.

Es que se nos quieren acorralar llevándonos al borde del abismo para luego podernos declarar “en quiebra”.[5][5]

[5] Ver “The Economist”, artículo Economics focus: When countries go bust, 08-Dic-01, pág. 68, sección “Finance and Economics”. El artículo lleva como subtítulo “Argentina demuestra que existe la necesidad de introducir un procedimiento para administrar la quiebra de Estados soberanos”. Entre otros conceptos que preanuncia, dice el artículo que “Si se crea un mecanismo de bancarrota bajo auspicios del FMI, ello requerirá cambios en el estatuto del Fondo y quizás cambios en las leyes de todos sus países miembros”. El artículo señala que mientras que empresas en quiebra como Enron tienen un marco legal dentro del cual promover el concurso preventivo, luego la bancarrota hasta llegar a la disolución como organización económica, “la Argentina no tiene semejante marco jurídico que la proteja”. La subdirectora ejecutiva del FMI, Anne Krueger (miembro del CFR), “recientemente sugirió que un país cuyas deudas fueran realmente insostenibles, debiera poder contar con un mecanismo para restructurarla en forma similar a la manera en que las empresas pueden declararse en quiebra”. Otro concepto enfatizado por The Economist consiste en la necesidad de “asegurar que un país deudor esté negociando de buena fe y promoviendo en la práctica políticas económicas sensatas”. Preguntamos nosotros: ¿quiénes determinarán cuándo y por cuáles causas un país puede dejar de obrar de “buena fe”? ¿Veremos pronto como defender el Interés Nacional será un claro indicio de que un país no está obrando de “buena fe”?

Todo pareciera confluir hacia ese objetivo, incluídos los sesudos análisis y propuestas de nuestros “analistas” internos y de las “voces autorizadas” como la de Rüdiger Dornbusch hace pocas semanas sugiriendo que Argentina directamente debiera entregar el manejo de su economía a operadores e instituciones extranjeras.[6][6]

[6] Señalamos que Dornbüsch es columnista de la prestigiosa revista financiera estadounidense “Business Week”, profesor de economía en el Massachussets Institute of Technology (MIT), y miembro del Council on Foreign Relations.

A modo de paralelo, para tratar de salvarse la empresa privada Enron se está deshaciéndo de activos para concentrar sus esfuerzos en sus negocios principales – en su core business .

Por eso venderá activos en distintos lugares del mundo como Brasil y Argentina (donde es dueña junto con Pérez Companc de Transportadora de Gas del Sur y también tiene una fuerte participación en la privatización de agua en la provincia de Buenos Aires), venderá plantas en los Estados Unidos, echará a la calle a decenas de miles de trabajadores y cerrará plantas, oficinas, negocios y proyectos.

En este nuevo modelo planetario, ¿qué significa para el Estado “deshacerse de activos”?

Para hallar la respuesto, recordemos primero que cuando ocurrió la anterior crisis de deuda en 1982 al declararse Méjico en default, al año siguiente David Rockefeller le encomendó a Henry Kissinger formara una “Comisión para la Deuda Externa Latinoamericana”, cuyo hombre técnico era Alan Greenspan, entonces directivo del banco Morgan Guarantee Trust Company, y hoy Gobernador del Banco de la Reserva Federal.

En aquellos días, Greenspan introdujo la idea de resolver el problema proponiendo canjear “deuda por empresas públicas” (debt for equity), lo que pocos años después conocimos como las privatizaciones en las que Argentina también fue un “leading case” a través de la desregulación económica irrestricta llevada a cabo por Menem y Cavallo.[7][7]

[7] Para más detalles, ver del autor “El Cerebro del Mundo: la cara oculta de la Globalización” (Ediciones del Copista, Córdoba, 3ra. Ed., 2001, 444 pags.)

Eso fue en los años ochenta y noventa. Ya más recientemente, desde el Council on Foreign Relations se viene proponiendo un nuevo concepto: el de canje de deuda por territorio.

¿Y que mejor activo puede disponer un país grande, rico en recursos naturales y escasamente poblado como la Argentina que el de cambiar deuda por territorio?

Hoy somos apenas 37.000.000 de argentinos muy, muy mal distribuidos en un territorio nacional que debiera tener al menos el doble de la población.

Por ejemplo, en la Patagonia Argentina la sumatoria de las poblaciones de las provincias de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquén apenas si llega a 1.500.000 habitantes: un 4% de la población nacional y menos que la de un partido del Gran Buenos Aires como el de La Matanza.

La Patagonia Argentina es la candidata natural para hacer un amplio “megacanje territorial”.

Esto viene planificándose desde hace décadas. Recordemos la manera extraña en que el ex-presidente Raúl Alfonsín promovió en los años ochenta el traslado de la Capital Federal a Viedma[8][8]; de un país con “dos capitales”, a dos países distintos no hay demasiada distancia.

[8] Esta ley está “cajoneada” pero no muerta. Complementa esta gradual estrategia de posicionar la “nueva capital”, el hecho de que la Constitución de 1994 haya transformado a la Ciudad de Buenos Aires en “ciudad autónoma”, lo que posiciona una eventual fractura territorial que retenga a Buenos Aires como capital de una Argentina empequeñecida con una frontera sur en los Ríos Colorado y Negro, y una “República Patagónica” al sur – sea incorporando territorio chileno o sin él – con su capital en Viedma.

Si esto nos viniera impuesto por los centros de poder y con la connivencia de los gerenciadores locales y la acción psicológica de los multimedios monopólicos, ¿qué podrían hacer los Argentinos que no estuviéramos de acuerdo con semejante locura?

¿Qué capacidad de defensa tenemos hoy sobre nuestras fronteras y sobre nuestra integridad territorial?

Es un hecho tristemente concreto que gracias a Alfonsín, a Menem y a De la Rúa, hoy la Argentina carece de fuerzas armadas creíbles que puedan siquiera pensar en neutralizar la fractura territorial que ya se avizora en el horizonte.

Es más: ¿Será una de las funciones de esa futura “República Patagónica” la de recibir fuertes contingentes de poblaciones de otras partes del mundo dentro de la reingeniería demográfica que se planifica en el CFR, que podría promoverse desde el Banco Mundial y la ONU y ejecutarse a través de un nuevo conjunto de gerenciadores locales hábilmente catapultados al gobierno que accederían a “concesionar” gigantescas parcelas de territorio según describimos más abajo en este artículo?

¿Tendrá esa “República Patagónica”, en la que ya llevan invertidos sigilosamente tantos millones y millones de dólares los Ted Turner, los George Soros, los Benetton, los Tomkinson y muchas empresas transnacionales, la misión de, entre otras cosas, recibir “refugiados” altamente educados, calificados y cultos desde, por ejemplo, el Medio Oriente para que puedan iniciar una “nueva vida” en esas tierras prometidas del Sur Argentino?

Esta idea fue concebida y propuesta hace ya más de un siglo en Europa por el pensador Theodor Herzl, fundador del movimiento nacional sionista[9][9], y el diario “El Cronista Comercial” en su edición del 18 de marzo de 2002 se hace eco de esta propuesta cuando indica en un artículo titulado “Deuda por Territorios” la propuesta de un asesor de Duhalde (ver más abajo) de canjear deuda por tierras públicas diciendo que “La idea es transformar el default en inversión directa y que los acreedores se conviertan en propietarios de terrenos donde podrían desarrollar proyectos industriales, agrícolas o inmobiliarios.

[9] Theodor Herzl, fundador del movimiento nacional sionista, en su obra “Ein Judenstaat” publicado en 1896 propone precisamente esto en un capítulo que habla del nuevo estado a fundarse y que lleva el sugestivo título de “¿Palestina o Argentina?”. Ver del autor “El Cerebro del Mundo….”

Así, se reduce la deuda y a la vez se reactiva la economía… Podría haber candidatos sorprendentes: durante el mandato de Alfonsín, los japoneses estudiaron un plan maestro de inversión en tierra argentina para facilitar la emigración.

Y en alguna ocasión se lo plantearon en Israel.”[10]

[10] Ver “El Cronista Comercial”, Buenos Aires, 18-Mar-02, pag. 12. La posibilidad de que fuertes contingentes poblacionales de ciudadanos israelíes capacitados, de alto nivel educacional y cultural sean trasladados en forma masiva a la Patagonia representaría una solución estructural a su situación crecientemente insostenible del Estado de Israel en Palestina, dada la violencia, muerte y represión que existe en ese territorio. La Patagonia, según los centros de planeamiento del nuevo orden mundial, fácilmente podría absorber varios millones de civiles israelíes, con lo que el Estado de Israel quedaría compuesto – durante algunas décadas al menos – por fuertes contingentes militarizados y con espíritu de colonos – el colonialismo sionista sobre Palestina – que podría entonces mantener su hegemonía en Medio Oriente de la mano del Imperio estadounidense y a sangre y fuego, todo dentro del paradigma militarizado de la actual “guerra contra el terrorismo” promovida por Estados Unidos y sus principales aliados a nivel mundial. No olvidemos que el planeamiento estratégico a largo plazo es, precisamente, eso: a largo plazo, o sea puede abarcar siglos enteros, por más que los argentinos nos hayamos acostumbrado a pensar y planificar en términos de un par de años a lo sumo…

No vaya a creer el lector, sin embargo, que somos un caso aislado: los propios centros del poder mundial bien saben que la experiencia argentina es crucial para poder luego “gerenciar” la crisis financiera planetaria que ya hoy entra en una etapa de creciente e inminente colapso.

Nuestro “caso” no es el resultado de que “los Argentinos son así porque les gusta”, como nos espetó socarrona y sobradoramente el secretario del tesoro estadounidense, Paul O’Neill. Argentina es hoy la punta del témpano de todo un sistema mundial que se encamina hacia una implosión generalizada y crecientemente violenta de la cuál el colapso de las torres gemelas del World Trade Center neoyorquino quizás sea apenas una metáfora presagiadora de futuras catástrofes y colapsos financieros planetarias…[11]

[11] Hablando del World trade Center donde tenían oficinas JP Morgan, Merrill Lynch y otros grandes bancos, sería bueno saber qué cantidad de títulos de la deuda externa argentina se destruyeron aquél fatídico 11 de Septiembre, cuyos tenedores ya no podrán presentarlos al Estado Nacional. ¿Tendrá esto algo que ver con el “corralito” y la fuga de miles de millones de dólares del país producido a los pocos meses? ¿Habrá habido alguna amplia maniobra para cobrar – ejecutar – esos bonos antes que tener que admitir que sus tenedores los perdieron? Todo es posible enla mente de los ingenieros financieros del sistema actual…

Hagámos un rápido raconto de algunos de los hitos principales de esa gran crisis mundial que viene afectando al orden público y privado en los últimos años:

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Como se verá, la crisis no es solo argentina por más que hayan logrado un “cordón sanitario” o cuarentena para que controlar el potencial “contagio” que puede emanar desde estas tierras hacia otras regiones.

Hoy se quiere hacer de nosotros una suerte de “leading case”, o caso testigo, para conducirnos hacia la quiebra del Estado, lo que conllevará, de concretarse, catastróficos resultados para nuestra ¬Nación.

Lo dice Anne Krüger, la número dos del FMI y miembro del Council on ¬Foreign Relations (CFR); lo dice Paul O’Neill, secretario del tesoro estadounidense; lo dice Rüdiger Dornbusch, del CFR y de la Universidad Tecnológica de Massachussets (MIT); lo dice el prestigioso semanario londinense The Economist…

Como decimos, los centros de poder ya están diseñando el nuevo marco institucional y legal que permitirá encaminar a los Estados “inviables” (como el nuestro) hacia una figura asemejable al del “concurso preventivo de acreedores” en el orden privado, para luego arrastrarlos a la quiebra definitiva.

Para ello, necesitan de una instancia superior equivalente a una corte y a un juez de quiebra —un remozado FMI, Banco Mundial y Banco Internacional de Liquidaciones, junto a un internacionalizado Banco de la Reserva Federal— que tendrán el aval ¬legal internacional (¡mas no la legitimidad!) de disponer de los “activos” del Estado “quebrado”.

Por eso la Argentina está tanto en las noticias mundiales…

Por eso se ocupan y “preocupan” tanto por nosotros…

En la Argentina, esos “activos” que se administrarían en nuestra futura “quiebra” tienen un nombre concreto: territorio nacional. Podrían ser la Patagonia, las áreas mineras y petroleras, el Mar Argentino, el NOA o el NEA.

The Patagonia Company, Inc
En el ámbito de la red de centros de planeamiento del nuevo orden mundial —con el CFR como eje fundamental— se diseñan los nuevos entes administradores de esos “activos” del Estado argentino que pasarían a manos de nuestros acreedores.

Probablemente, debería cobrar forma como una nueva figura político-económica-jurídica internacional, constituida por conglomerados de grandes empresas e instituciones multilaterales.

Una suerte de joint-venture o UTE (unión transitoria de empresas, aunque ésta poco tendría de “transitoria”) compuesta previsiblemente por gigantes energéticos como ExxonMobil, British Petroleum, Repsol-YPF, Texaco y Shell; junto a megabancos como el CitiGroup, JP Morgan Chase, Goldman Sachs, Merrill Lynch y el tan experimentado HSBC; junto a industrias de defensa estadounidenses y europeas como Lockheed, General Electric, General Dynamics, United Technologies, Boeing, Halliburton y British Aerospace; operando mancomunadamente con las potenciadas estructuras del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y agencias gubernamentales como la National Security Agency, la CIA, y los ministerios de defensa y del tesoro estadounidense, algún representante del Estado Argentina (para guardar las formas), entre muchos otros, para “administrar” — en bien de la “humanidad” y de “esos tontos -argentinos” que no saben cómo ordenar sus propias vidas, se entiende— nuestros valiosos y casi infinitos recursos.

Todo obedeciendo a una certera y muy experimentada planificación emanada desde los centros de poder con sus “bancos de cerebros”, notablemente, los think tanks del Council on Foreign Relations (Nueva York), Royal Institute of International Affairs y Tavistock Institute (Londres) y la Trilateral Commission, entre otros.

Sería, por ejemplo, una concesión similar a las de las autopistas y aeropuertos pero de una dimensión infinitamente más vasta y ya no por 20 o 30 años, sino por 100 o 200 años, y para entonces ya el Gobierno Mundial estará firmemente atrincherado si se cumple su planificación y reingenierización del planeta entero.

Probablemente no se llegue a arriar la bandera argentina, por la sencilla razón de que ello sería deschavarse en forma demasiado abierta.

A cambio, nos condonarán un 30, 40 – incluso un 50 – por ciento de nuestra “deuda pública” y permitirán que la “Argentina residual” pague lo que quede de alguna manera un poco más cómoda.

El alivio financiero y económico se sentirá rápidamente en Buenos Aires, Córdoba y Rosario; ¡hasta pueden llegar a levantar el corralito! Pero la Argentina habrá dejado de ser una Nación íntegra.

Aparte, esta gente poco cree en las banderas, ya que ellos mismos quizás no tengan ninguna bandera para izar en reemplazo de la argentina por cuanto estamos hablando de una entidad supranacional carente de Patria.

Lo que sí seguramente veremos surgir es el logotipo de Patagonia, Inc., que será diseñado por marketineros de primer nivel de las agencias publicitarias de Madison Avenue en Nueva York o Fleet Street en Londres, que darán a esa nueva Compañía una imagen agradable y aceptable, al estilo McDonalds, Benetton o Coca-Cola…

Siempre “focalizados en el cliente”, ya que el concepto de ciudadano será superfluo.

¿Veremos entonces a la ignorante – si no algo peor – corporación de los políticos que hoy siguen ocupando y usurpando el Estado acordar un nuevo “megacanje” (o debiéramos decir un “recontramegacanje”), esta vez a favor de ese futuro joint-venture supranacional de Patagonia, Inc?

¿Tendrá esa nueva entelequia del nuevo orden mundial su sede corporativa en algún rascacielos de Nueva York o logia de Londres?

Los argentinos ya han sido víctimas del eufemístico “corralito” —porque en verdad se trata de una “confiscación”—: hoy se han quedado con nuestro dinero; mañana, si seguimos por el camino que llevamos, se quedarán con la escritura de nuestras casas, pues el territorio sobre el que estamos asentados y el Estado que avala esas escrituras pasarán a manos de algún mega-joint-venture transnacional.

Cuando queramos realizar algún trámite o vender nuestra propiedad, ¿habrá entonces que ir a hacer cola en su head office en Nueva York?

¿Nos atenderán?

¿Nos dejarán disponer de nuestras propiedades o se ¬repetirá lo de los bancos hoy?

Piénselo. No se quede dormido. Todavía hay tiempo para reaccionar y hacer algo al respecto.

El operativo ya está en marcha
Como corolario de lo que decimos, resulta muy sugestiva una noticia publicada en el diario “El Cronista Comercial” [12] de Buenos Aires en primera página bajo el título “Un lobista de Duhalde sugiere canjear deuda por tierra pública”.

[12] Ver “El Cronista Comercial”, Buenos Aires, 18-Mar-02, pags. 1, 12, 13 y 14

Nos enteramos que el estadounidense Norman Bailey, [13] asesor externo de Duhalde y quien le organizara su viaje a Washington en Agosto 2001 se reunió con el presidente a principios de Marzo y le entregó un informe “desplegando algunas de las propuestas que despertaron el interés presidencial.

[13] Norman Bailey, es economista consultor y Profesor y Miembro de la Potomac Foundation de Washington DC., un think tank dentro de la red que incluye al Council on Foreign Relation, la Trilateral Commission y otras. Presidente de Norman A. Bailey, Inc. Ex-asistente especial del presidente Ronald Reagan para asuntos economicos internacionales y miembro de la National Security Council (NSA) (ver del autor “El Cerebro del Mundo…” para un a descripcion más amplia sobre la importancia clave de la NSA en la estructura de poder estadounidense).

Entre ellas figuran como tratar con los organismos internacionales, además de cuestiones sobre seguridad [e inteligencia].

En cuanto a la deuda pública, el mensaje de Bailey es que puede utilizarse como catalizador de inversiones las tierras fiscales….

En la Argentina no quedan muchos activos por vender, pero aun se pude armar un esquema de canje de deuda usando tierras fiscales y activos provinciales, explicó Bailey a El Cronista.

La extensión de las tierras fiscales – propiedad del Gobierno – sin uso supera el tamaño de Italia…..el Gobierno podría establecer una Corporación Nacional de Desarrollo capitalizada con esas tierras públicas….La Corporación canjearía esos activos por bonos de deuda presentados por inversores interesados, que podrían destinarlos a usos industriales, agrícolas e inmobiliarios” [14]

[14] Ver “El Cronista Comercial”, Buenos Aires, 18-Mar-02, pag. 13.

Por otra parte y gracias a la alerta lanzada por la periodista santacruceña Liliana Venanzi desde su programa en Radio 21 de Caleta Olivia, Santa Cruz, y a través de un mensaje por el correo electrónico bajo el título “SOS Patagonia”, nos enteramos que la consultora empresaria Jorge Giacobbe & Asociados de Buenos Aires realiza una encuesta en la provincia de Chubut por cuenta y orden de una supuesta “empresa privada europea que desea conocer si los argentinos están realmente dispuestos a cumplir sus compromisos y la seguridad jurídica y política que le ofrece cada una de las provincias en las cuales piensa realizar una importante inversión”, manteniendo el “secreto comercial y profesional” respecto de la entidad de tal empresa.

Según indica Liliana Venanzi y luego corrobora Juan Gabriel Labaké en su informe sobre la entrevista que mantuvo el 15-Abr-02 con Jorge Giacobbe, titular de dicha consultora, el tenor de algunas preguntas de dicha encuesta apuntan a que tal “empresa privada” o bien no existe y se trata en realidad de algún ente o agencia del nuevo orden mundial como el FMI, el Banco Mundial, la CIA, el Mossad o el MI6; o quizás algun gobierno exttranjero; o sino de alguna empresa que actúa por cuenta y orden de tales instancias.

Decimos esto por cuanto algunas preguntas son claramente de índole geopolítica y poco o nada tienen que ver con objetivos comerciales.

Demos algunos ejemplos de las preguntas [15] que integran dicho cuestionario:

[15] Esta información se halla disponible en http://www.juanlabake.com.

· Pregunta 12: “¿Estaría de acuerdo con que la Argentina entregue los derechos sobre sus territorios en la Antártida para cancelar totalmente la deuda externa del país?”

(Comentario: El Tratado Antártico de 1961 renovado en 1991, superpone el sector Antártico argentino con el chileno y el británico. En 2001, el “gobierno” de De la Rúa levantó la mitad de nuestras pocas bases en el continente blanco “por razones presupuestarias”).

· Pregunta 14: “¿Estaría de acuerdo con ceder territorios fiscales en Chubut para cancelar la deuda pública provincial?”

(Comentario: esto se ensambla a la perfección con la propuesta del asesor de Duhalde, el estadounidense Norman Bailey).

· Pregunta 15: “¿Estaría de acuerdo en la unificación de Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego en una sola provincia o región?”

(Comentario: paso importante hacia la creación de una nueva y única jurisdicción patagónica. Preguntamos: ¿Será su futura capital Viedma, según prepararon y sueñan los alfonsinistas? ¿Será el relieve mediático que beneficia al gobernador Kirschner un ejercicio de posicionamiento del futuro gobernador o incluso presidente de Patagonia?)

· Pregunta 16: “¿Cuál es su posición respecto de la propuesta de que Argentina sea administrada económicamente por un funcionario del FMI o de algún otro organismo internacional?”

(Comentario: ensambla a la perfección con las propuestas de Rudiger Dornbusch, Anne Krüger y Paul O’Neill, entre muchos otros).

· Pregunta 17: “Debido a la situación de crisis que vive la Argentina, ¿desea irse del país?”

(Comentario: es sabido que cuando se toma posesión de una propiedad, se la quiere “libre de intrusos”, o al menos lo más libre de “intrusos” posible….).
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Innegablemente, nuestra Argentina pasa por un momento de graves peligros.

Hoy, más que nunca, se necesita de una dirigencia lúcida, valiente y decidida para defender el patrimonio nacional.

Hoy más que nunca urge desplazar a lo usurpadores que han copado el Estado en el Ejecutivo, Legislativo y en la Justicia, y que operan a favor de los intereses del nuevo orden mundial a nivel nacional, provincial y – en algunos casos – municipal.

Claramente, la única opción consiste en restaurar del Estado Soberano para que – como dice el Martín Fierro – de una vez por todas “venga a estas tierras un gaucho a mandar!”.

Urge la fundación de la Segunda República Argentina.

Buenos Aires, 21-Abril-2002

© Adrian Salbuchi, Córdoba y Buenos Aires, 2000, 2001 y 2002
Permitida su reproducción parcial y/o total si se cita la fuente en forma detallada.
En Córdoba: 27 de Abril 564, 8º “D” – Cordoba – (0351) 422-3102 – Juan Carlos Tresoldi – Susana Caviglia.
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La Minería en la Patagonia Argentina

Para el “Argentino medio”, acostumbrado a la repetición diaria de los medios, que “somos el granero del mundo”, nuestro único potencial pareciera ser el papel de productores de cereal y carne vacuna.

Desconociendo de este modo el potencial que encierra (x ejemplo) su mar, su tierra y su subsuelo.

Pero para el inversor y la banca internacional estos hechos no pasan desapercibidos. Argentina, es según entendidos “la ultima frontera minera del mundo occidental”, ya que la riqueza en oro y plata de nuestras tierras puede poner al sector minero argentino a la cabeza de la producción mundial. (y recuerden que el valor del oro es mas estable que cualquiera de las monedas “fuertes”)

Sector minero al que se decidió hacer “mas competitivo internacionalmente”, anulando la legitima discriminación entre capital nacional e internacional y abriéndolo a grandes grupos extranjeros, que tan gustosamente se llevan el oro y la plata.

La minería es un rubro más de las grandes concentraciones financieras internacionales, y como tal, la “banca internacional” que rige las finanzas del mundo, tiene sus “inversiones” en nuestra codiciada Patagonia Argentina (y otras provincias hermanas), “inversiones” que comienzan en los 90, década en que se le quitara protagonismo al Estado Nación (tan “molesto” en este Nuevo Orden Mundial) y se le otorgaran al inversor extranjero alicientes como: exoneración del Impuesto de sellos, exoneración del impuesto a los activos, liberación de derechos de importación por la introducción de bienes de capital y equipos, limitación del pago de regalías que corresponda a las provincias no pudiendo exceder del 3% del valor en “boca mina”, etc.

Todo esto, bajo el amparo de una “legislación moderna”, claro esta.

Tomando real conocimiento de los recursos que poseemos y del potencial que esto significa, debemos preguntarnos si nos conformaremos con ver como otros explotan recursos estrategicos…o si tomamos las riendas de nuestro destino y dejamos de ser espectadores en nuestra propia tierra.

¿Quiénes explotan nuestro subsuelo?

Nómina de casi todas las multinacionales que actualmente exploran y explotan minas, con énfasis en la Patagonia Argentina, y otras provincias.

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