En el año 1980 aparece en los Estados Unidos un libro que acabó encaramándose a las listas de los más vendidos. Nos referimos a La conspiración de Acuario de Marilyn Ferguson, que desde el mismo momento de su salida al mercado se consideró la «Biblia de la Nueva Era». La idea que pretendía transmitir el libro de Ferguson era que el mundo estaba a punto de entrar en una nueva era (la era de Acuario) marcada por el regreso de toda una serie de corrientes espirituales que hasta entonces se encontraban aletargadas. Infinidad de personas en todo el planeta ya habrían conectado con esta nueva corriente de pensamiento, transformando sus respectivas vidas y sociedades. Ferguson aboga en su libro por la unión de todas estas personas en asociaciones o estableciendo lazos de cooperación para «conspirar positivamente» por el bien del mundo. Así describe Marilyn Ferguson lo que supuso La conspiración de Acuario en las mentes de infinidad de personas de todos los más diversos lugares: «A finales de 1979, un colega escritor, tras leer las galeradas de La conspiración de Acuario a bordo de un avión, me llamó para decirme: Este no es tu libro, es nuestro. Con esto se hacía eco de mi idea de la utopía conjunta. Muchas veces me había sentido como una araña que teje una tela a partir de una comunidad de ideas y gentes, y la cronista de una basta emigración. Quizá por esta razón, La conspiración de Acuario se ha revelado más un fenómeno que un libro, una declaración que ha ayudado a catalizar el apoyo a los cambios que describía. A medida que la conspiración se cartografiaba y nombraba, a medida que la red se hacía Visible, acumulaba fuerza. En este sentido, yo no fui tanto una autora como una comadrona… Unas semanas después de su publicación, los dirigentes del movimiento Solidaridad (la organización de Lech Walesa que provocó la caída del comunismo en Polonia e inició el derrumbe del imperio soviético. Nota de los autores) en Polonia habían pedido diez ejemplares. El libro fue utilizado como texto en diversos cursos universitarios. Se publicó en el Reino Unido, Francia, Alemania, Países Bajos, Suecia, Japón, Portugal y España. Se organizaron grupos de discusión en prisiones, iglesias, agencias gubernamentales e incluso en un pueblo sudafricano. Más allá de la conspiración que yo había descrito, había una comunidad de líderes respetados que exploraban el horizonte en busca de nuevas ideas útiles. Esta comunidad era una equivalencia dinámica de la estructura de poder tradicional. Dirigí la palabra a grupos tan diversos como educadores sanitarios, físicos nucleares, consejos escolares, esposas de granjeros canadienses, miembros del Congreso, directivos de procesos de datos, ejecutivos de hoteles, funcionarios de la administración pública, bibliotecarios especializados en obras de medicina, directores de institutos de enseñanza superior y grupos internacionales de jóvenes y líderes empresariales. Y no solo les hablé, sino que aprendí de todos ellos».

Para la revista de inteligencia Prioridad Internacional el libro de Marilyn Ferguson fue escrito «bajo la dirección de Wilis Harris, director de política social del Instituto Stanford, para vulgarizar un estudio político de mayo de 1974 sobre cómo transformar los Estados Unidos en el mundo feliz de Aldous Huxley…». La finalidad seria arrastrar a gentes y movimientos sociales hacia fines psicologistas y espirituales para alejarlos de todo tipo de actividades encaminadas a lograr un cambio del sistema político. Sin embargo, a finales de los años 90 surgió con fuerza un nuevo movimiento con claros fines políticos. Nos referimos, claro está, al movimiento antiglobalización. De nuevo, una nueva revolución en el seno de Occidente y protagonizada como en los años 60 por los jóvenes. ¿Hay un nuevo plan en marcha para acabar con este nuevo movimiento cada vez mejor organizado? Por el momento carecemos de respuestas, pero lo que sí es cierto es que los servicios secretos occidentales están profundamente preocupados. Los autores pudimos charlar hace unos meses con un agente secreto español que estuvo infiltrado durante varios años en el movimiento antiglobalización, y su conclusión es que «detrás de todo esto existen intereses económicos muy fuertes, y hemos detectado que existe una influencia clara en el movimiento de la inteligencia china a través de los cubanos. Pero también tienen mucho que decir los franceses y la CIA. Aquí, ya sabéis, cada cual intenta instrumentalizar el movimiento en su propio beneficio».


Claves Ocultas del Poder Mundial – José Lesta y Miguel Pedrero – Editorial EDAF – Buenos Aires – 2006