En realidad todos ellos llevan más de medio siglo reuniéndose.

El primero de estos encuentros se celebró en 1954 en el Hotel Bilderberg. Situado en un altillo de una campiña de Oosterbeck, al noreste de Holanda, se trataba de un edificio modemo de tres plantas con tejados a dos aguas.

Instantánea histórica de la primera reunión del Bilderberg en 1954.

Entre sus servicios destacaba una fina cocina, la tranquilidad del complejo y una veintena de salas equipadas para acoger reuniones de negocios.

Fue precisamente el príncipe Bernardo de Holanda el que reunió a puerta cerrada a la flor y nata de la política, la empresa y las finanzas mundiales.

Inicialmente el motivo era lograr que estos armonizaran la política intermacional de los aliados en plena Guerra Fría. Pero, poco a poco, las intenciones iniciales se fueron diluyendo hacia otras más ambiciosas.

Este grupo supranacional pretendía dinamizar las relaciones transatlánticas a través del fortalecimiento de Naciones Unidas. gobierno La intención: convertirla en un mundial de hecho, que a su vez garantizase la voz cantante tant0 de América del Norte como de Europa en la escena internacional.

Para lograr ese objetivo, el padre de la actual reina de Holanda (por cierto, la mayor accionista de la empresa petrolera Shell) contó con el apoyo de la Banca Rothschild, de Rockefeller y de Henry Kissinger, quienes desde el principio forman parte del núcleo fuerte del grupo al que algunos han bautizado como «los sumos sacerdotes del capitalismo».

Así las cosas, veamos qué son y cómo funcionan los miembros del Club Bilderberg, como ellos se autode nominan.

Los bilderbergers se citan una vez cada año desde la fecha de su fundación.

La única excepción ocurrió en 1976 cuando no hubo reunión debido al caso de corrupción que salpicó nada menos que al presidente de la organización, el príncipe Bernardo de Holanda.

Este, pese a su posición privilegiada, estuvo a punto de ir a la cárcel por su implicación en el llamado caso Lockheed.

Un asunto en donde se mezclaba a ese imperio aeronáutico con el tráfico clandestino de armamento.

Al parecer, el príncipe cobraba comisiones por vender armas de la multinacional norteamericana.

Algo que demuestra uno de los puntos más débiles de la organización: sus diferencias internas y, sobre todo, el excesivo egoísmo de sus intereses personales.

La reunión siempre dura cuatro días (generalmente a mediado-finales de mayo) y, por lo general, se organiza de jueves a domingo en pueblos pequeños que estén cerca de una ciudad grande y de fácil acceso.

Los invitados deben venir solos; sin esposas, amantes, maridos o novios.

Los «asistentes personales», es decir, guardaespaldas fuertemente armados, normalmente ex miembros de la CIA, del MI6 y del Mossad, no pueden asistir a las conferencias y deben comer en una estancia aparte.

Ni siquiera el asistente personal de David Rockefeller puede acompañarlo durante el almuerzo una vez que haya empezado la reunión. Los invitados no están obligados a seguir las normas y regulaciones que cualquier otro ciudadano mundial.

Por ejemplo, no pasan por las aduanas o presentan visados.

Normalmente se reúnen unas ciento veinte personas, de las cuales alrededor del setenta por ciento son tijas y el resto son invitados que los bilderbergers consideran que pueden ser útiles a corto o largo plazo en su diseño del mundo.

Como ejemplo, el año pasado uno de los invitados fue John Edwards, que al poco tiempo se convirtió en el candidato a la vicepresidencia de Estados Unidos en las elecciones de 2004.

Curiosamente este año no lo han invitado, lo cual es clara señal de que no cuentan con él para el futuro.

Lo mismo ocurrió en 1989 con Jordi Pujol que acudió a la reunión que se celebraba en La Toja, y al que nunca más invitaron.

Sin embargo, sí existen varios nombramientos políticos producidos por asociación casual» con el grupo Bilderberg. Así, Bill Clinton, que asistió a la reunión del selecto club en 1991, ganó la candidatura del Partido Demócrata y fue elegido presidente un año después.

Tony Blair, que acudió a la reunión en 1993, alcanzaba la presidencia de su partido en julio de 1994 y en mayo del 97 llegaba a Downing Street.

También Romano Prodi, que fue invitado por el grupo en l999, legó a la presidencia de la Comisión Europea en septiembre de ese mismo año. Por último, George Robertson estuvo en el Bilderberg en 1998, un año antes de ser nombrado secretario general de la OTAN.

Entre los dijos» a la mayor parte de las reuniones está el núcleo duro que realmente maneja el «Club».

Este año contó con la presencia del secretario de honor del Bilderberg, Martin Taylor, asesor internacional de Goldman Sachs; Judith Rodin, presidenta de la Fundación Rockefeller; Franco Bernabé, vicepresidente de la casa Rothschild en Europa y, como no podía ser de otra manera, también asistieron los sempiternos, Henry Kissinger y David Rockefeller, miembros del consejo de JP Morgan Internacional.

Aun así, algunos de los más importantes asistentes prefieren estar en el anonimato y jamás salen en las listas «oficiales» de la organización; eso es lo que sucede con la familia Wallenberg, la mayor fortuna de Suecia (uno de los lugares donde más reuniones del Bilderberg se han dado).

En realidad, ellos son los mecenas del secreto grupo: pagan religiosamente todas y cada una de las costosas reuniones.

Como dato curioso del entramado internacional de los bilderbergers, baste decir solo que una de las hijas de Wallenberg está casada con Kofi Annan, y es que el actual secretario de la ONU fue antes miembro destacado del Bilderberg, casualidad?

Detrás de estos líderes, se van reuniendo diferentes miembros del selecto Club. Cada país lleva unos tres representantes: un industrial, un ministro o senador y un intelectual o editor.

Otros países o centros de poder que se han desarrollado, o cuyos «lobbys» son estratégicamente más importantes, envían algún comensal más. Es el caso de España en los últimos años.

Así, en el meeting de Rottach, asistieron Matías Rodríguez Inciarte (actual vicepresidente del Grupo Santander) y Miguel Sebastián (director de la Oficina Económica del presidente Zapatero) como representantes de la economía hispana.

A su vez, Loyola de Palacio (del PP) acudió como representante político, al igual que un importante responsable del circo mediático hispano. Este último, curiosamente, suele ser un fijo de las reuniones del Bilderberg, al igual que Joaquín Almunia Amann (comisionado europeo) y Sofía de Grecia (Reina de España) que acudieron dentro de la «delegación» española del 2005.

El lector avezado se habrá ya dado cuenta de que importantes directivos de los mejores medios de comunicación del mundo suelen formar parte del Bilderberg y, sin embargo, jamás sale publicado nada al respecto excepto al guna minúscula reseña en los diarios locales donde se celebran las reuniones.

Algo paradójico si se tiene en cuenta que allí se citan los jefes del New York Times, Washington Post, Le Monde, The Economist, Wall Street Journal, Le Figaro, National Post de Canadá y todas las principales cadenas de televisión de Estados Unidos, Europa y Canadá: ABC, NBC, CBS, BBC…

«Los medios son cómplices en este juego y hacen un juramento en el cual prometen que ninguna de las informaciones sobre Bilderberg saldrá publicada », comenta de nuevo Estulin, uno de los expertos en el Bilderberg.

Lo cierto es que las normas de estricta confidencialidad se reforzaron a partir del 2002.

Concretamente se fimó que: «Se acordará explícitamente con los partícipes que lo expuesto en tal reunión es estrictamente privado y se garantiza el anonimato de los que hablen entre estos muros; todo ello para asegurar unas mejores relaciones intemacionales.

Bilderberg se reserva el derecho de levar a cabo acciones disciplinarias sobre cualquier miembro que rompa esa regla».

A pesar de todo ello, parece ser que esa norma se ha «roto» este año.

Al parecer, el tema estrella a tratar fue el de la energía.

Según comnentaron varios participantes, se espera que el precio del petróleo suba en un plazo máximo de dos años hasta alcanzar los 130-150 euros por baril.

En las estimaciones más optimistas que ellos barajan, solo quedan unos treinta años de petróleo extraible, lo que equivale a un trillón de barmiles, pero otro de los miembros del Bilderberg europeo comentó que, debido al fuerte crecimiento de la población, sobre todo en países como China o India, las expectativas son muy malas y que tan solo quedaría petróleo para unos veinte años.

Mientras tanto, entre bastidores, se ha podido deslizar una interesante conversación sobre otro de los temas centrales a tratar: la lucha contra el terrorismo y los planes de conquista mundial de algunos de los bilderbergers.

En ese sentido, la presencia del general norteamericano, James L. Jones, comandante supremo de las fuerzas aliadas en Europa, y del general jubilado del ejército norteamericano John M. Keane en la reunión de este año, sugiere que la siguiente etapa de la conquista mundial está a punto de comenzar.

Un neoconservador estadounidense asistente al encuentro dijo estar convencido que «el movimiento de oposición iraní destronará a los mulás».

En ese momento, Nicholas Beytout, editor jefe del periódico francés Le Figaro, proclamó de forma agitada: «jPor favor, dime que no lo crees de verdad!>».

Un caballero alto, calvoy muy bien vestido, Pascal Couchepin, jefe del poderoso departamento galo de Asuntos Internos, replicó que un ataque por parte de Estados Unidos a Irán solamente conseguiría crear el apoyo gene ral de la población a su Gobierno.

Los ánimos se exaltaron momentáneamente cuando un bilderberger francés, levantando la voz, le dijo a Henryy Kissinger que «el ataque contra Irán quedaría fuera de control».

Un miembro del Parlamento griego preguntó a Eival Gilady, consejero estratégico del primer ministro israclí, Ariel Sharon: «Qué pasaría si Irán se vengara y devolviera el golpe?».

Otro bilderberger subrayó que un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes no solamente involucraría a los Estados vecinos, aumentando las probabilidades de un conflicto mucho más amplio, sino que también conseguiría crear un desastre nuclear como consecuencia de liberar la radiación sobre una zona mucho más amplia.

Enseguida alguien preguntó si esta guerra estaría destinada a prevenir que el régimen de Teherán se convierta en un poder regional.

Un bilderberger francés quiso saber si el ataque inminente contra Irán involucraría solo a los Estados Unidos e Israel o si la operación sería también «asunto de OTAN».

La pregunta estaba dirigida al secretario general de la Alianza Atlántica, el holandés Jaap G. de Hoop Scheffer.

Otro bilderberger europeo preguntó acerca de cómo Estados Unidos iba a salir adelante con tres guerras simultáneas, refiiéndose a Iraq, Afganistán y, ahora, a Irán.

No hay que olvidar que actualmente hay unos 150.000 soldados norteamericanos en Iraq.

Además, se presionó a la delegación israelí para contestar sobre si estaban dispuestos a utilizar las armas nucleares contra Irán.

La respuesta resultó.. incoherente.

Lo que resulta interesante en el momento de escribir estas líneas (julio 2005) es que los bilderbergers tienen ya dos fechas alternativas para emprender la invasión de Irán.

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Claves Ocultas del Poder Mundial – José Lesta y Miguel Pedrero – Editorial EDAF – Buenos Aires – 2006