Como siempre es importante escuchar todas las voces, me siento obligada a elevar la mía: luego de haber leído algunas notas de Instituciones, tales como la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) y la Facultad de Medicina de la U.B.A., siento mucha tristeza y vergüenza ajena por el grado al cuál ha llegado la corrupción…

La dura carta de una médica avergonzada por las falsedades en torno a la pandemia — Señales de los Tiempos

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